domingo, 9 de octubre de 2011

LA ESTATUA DE SAL de José María Cumbreño








"...Y la rueda resbala sin avanzar,
resbala sin avanzar ..."

Pablo García Baena


LA ESTATUA DE SAL





Se han ido las aves acostumbrando
a anidar en mi boca.


Han descubierto al fin
que al tronco aquel, retorcido y nocturno
en lo alto del cerro,
jamás suben las serpientes.


Bajo la lluvia, Sodoma conserva
el candor de las piras apagadas.


Veo ciegos que se sientan alrededor de un pozo.
Veo mujeres con el vientre
abierto por el eclipse.
Veo panes sin cocer.
Veo niños que derraman
su saliva sobre los hormigueros.
Veo dátiles y nueces encima de una mesa
donde no hay comensales.
Veo el rumor oculto de las premoniciones.
Veo la higuera, los perros.
Veo el sigilo, transparente y dócil,
del veneno en las copas.
Me veo a mí misma,
caminando sin entender nada:
huyendo; simplemente huyendo.


No conoce la sombra el rostro de su esclavo
ni el fuego es rama que arde.


Ninguna puerta puede cerrarse por completo,
porque no volver no es no regresar.


Bajo la lluvia, Sodoma
va rindiendo sus piedras como bosques al fuego,
va olvidando, gota a gota,
el lugar al que sus calles llevaban.


Hay días en los que aún me pregunto
por qué miré hacia atrás.


Puede que algo asustase a los asnos.
Puede que Lot no me oyera.
Ya no lo recuerdo.


Desde aquí, la llanura cobra su dimensión
de hoguera y aljibe,
de espacio donde las aves
se reúnen y emprenden el camino del sur
para pasar otro invierno.


Llueve.


Llueve como si el agua
pesase más que la piedra,
más que el esfuerzo del carro
atrapado en el lodo.


Llueve.


Llueve como si nada fuese a sobrevivir
a la lluvia, como si esta lluvia
se llevase consigo
lo que ni tan siquiera la sal pudo quitarme.




José María Cumbreño




MORIR EN MI PUEBLO de Plácido Ramirez Carrillo








MORIR EN MI PUEBLO



Quiero morir en mi pueblo,
ser flor de su camposanto,
y ser coplilla de quintos
en la voz de los muchachos.

Quiero morir en mi pueblo
y que cante el campanario,
y que alguna beata amiga
me dedique algún rosario.

Quiero morir en mi pueblo
ser la luna en sus tejados,
para acariciar su aliento
y tirar besos al campo.

Quiero morir en mi pueblo,
ser espiga en los trigales.
Soñar en mi eterna siesta
con el sol de media tarde.

Y me dormiré soñando
con las calles de mi pueblo,
viendo jugar a los niños
con caballitos del cielo.

Dejadme dormir, dejadme,
¡Ay! golondrinas del tiempo,
que estaré abrazado siempre
al corazón de mi pueblo.



Plácido Ramirez Carrillo



sábado, 8 de octubre de 2011

DÉJAME CREER QUE TODO ES MENTIRA de Mario Jiménez








DÉJAME CREER QUE TODO ES MENTIRA




Déjame creer sólo en esta noche:
noche de poesía, noche de azucenas,
noche de mentiras y mentiras ciertas,
de mares de espuma, de voces quebradas,
de palomas cojas y flores de escarcha,
la flor del naranjo, la flor del cerezo,
del silencio tibio de tu piel fría,
de los preludios del viento,
de tus piernas bonitas.
Déjame creer no sólo en esta noche:
noche de caracola, noche de luna vieja,
de amores vespertinos que se esperezan,
de soles mojados, de lágrimas secas,
violines y clavelinas, lirios y trompetas,
del aroma hueco de tus ecos,
del agua que nace en los arrecifes,
de los besos que me robas y te debo.
Déjame creer que la mañana existe,
mañana de guitarra, mañana de jazmines,
de semáforos que duermen al alba,
de labios de papel, de ríos de charol,
de cajones que guardan tu voz,
de prendas que caen y se quitan,
de recuerdos olvidados, sirenas de taxistas,
del murmullo de tus pasos.
Déjame creer que todo es mentira,
que sólo existo yo y la madrugada.


Mario Jiménez


martes, 4 de octubre de 2011

HIPERIÓN de Santos Dominguez Ramos






HIPERIÓN 



Deja que entre la noche por el azul callado
del pájaro, en la isla fatigada del sueño,
en el inalcanzable
árbol en donde duerme su reposo de plumas.

Deja que entre la sombra en la rama que ha hervido
con la oscura trompeta del crepúsculo,
con los coros violetas
que sostenían las últimas banderas de la tarde.

Y luego, ya habitado tú también por la oscura
profundidad del vértigo,
prende en los arrabales una hoguera de espinos
y arde donde otra ardiente corona de rocío
consuma la memoria con olvido y con viento.

Porque todo es viaje. Todos somos viajeros
que transitan oscuros de una sombra a otra sombra,
de la orilla del sueño a una orilla sin nadie.



Santos Dominguez Ramos


lunes, 3 de octubre de 2011

TODO LO CONTRARIO de Santiago Tobar





TODO LO CONTRARIO



No es el color de tus labios,
ni la textura de tus ojos,
ni el tacto de tu voz,
ni la mirada de tus manos
lo que de ti prefiero,
ni lo que más me gusta.

Lo que en verdad me embriaga
son tus labios entre mis labios
transformando en amor
sendas texturas,
tu voz presa del gemido,
mi corazón rendido en tus manos,
tus ojos cuando me miran
y al oído me susurras
como tú me amas, te amo.


Santiago Tobar


domingo, 2 de octubre de 2011

AIRE DE CERES de Isabel Blanco Ollero





AIRE DE CERES



Me miras piedra a piedra
y se adolecen mis ojos ante tanta heredad tuya.
Vivo en la savia de tus muros
y en el silencio casi humano de tu pasado.


Te confieso, Ceres, que los lejanos soles ya no me dañan
ni siquiera las acequias inhóspitas de la tristeza,
ni aquellos hondos círculos de desencantos ocultos
que se han ido convirtiendo en polvo, en otro tipo de raíces
donde crecen airosas leyendas.

Me gustaría pensar que eres el olvido de mi epitafio,
el presente eterno del aire, la piedra de mi médula.

En este Septiembre me desnudo ante ti, me quito hasta la piel,
para enseñarte todas mis heridas
y las huellas que ha dejado la noche en mi pecho.
Sé que aún te recorro, que aún vuelo por tus calles,
donde habitan los seis arcos
y donde bailan las sombras de mis antepasados.
que sueño madrugadas de encinas
y tejados de agua que voltean a las nubes incrédulas.

La muerte no me quita nada de ti.

Aún soy la niña del norte que continúa jugando a la vida.



Isabel Blanco Ollero