miércoles, 31 de agosto de 2011

CÁCERES de Dolors Alberola





CÁCERES


Cuando la luz se incrusta entre la piedra
y el aire vierte, azul, dentelladas de noche
se eleva la ciudad, arco de sed y losas
y escaleras que, altivas, delimitan el sueño.
En ese navegar hacia la geometría,
se avienen a dormir el tiempo y la memoria
y Cáceres estira sus brazos y, desnuda,
su arquitectura es verso,
palimpsesto en que escribe su belleza la aurora.

Trina entonces el día,
las calles se despiertan, taladrando el silencio,
Santa María lanza sus campanas mojadas
y los ángeles lloran ramilletes de cera.
Todo vuelve a emprender su vuelo de sillares,
las ojivas desean convertirse en cigüeñas
y las rejas suspiran por atrapar la sombra.

Cuántos siglos vigila la Torre de Bujaco,
prohibiendo que el tiempo transcurra en los blasones.
Amarillos los pájaros descansan en su altura
y el Arco de la Estrella se cimbrea y los mece.

Ya todo queda en pie.

Con un rumor de voces que inunda la existencia
se vierte el colorido del mercado,
su latir hecho aroma,
el cierto pestañeo de puestos y persianas.

Se abren en par las puertas.

Canta el sayal del agua por lavar el cansancio,
las mujeres enjoyan sus perfiles de viento,
los niños son más niños, más juego, más paloma
y el pasado descubre, con sus ojos de mimbre,
que los hombres lo trenzan para alzar el mañana.


Dolors Alberola


LLUVIA de José Cercas





LLUVIA



Caes desde el fondo de tus ojos
como sutil gota que, impasible,
se detiene ante mi ávida mirada.
Caes desde la nieve, palpitando
corazones que huyen de todo
y que a todo se enfrentan por un beso.
Caen ante mí, ¡oh, fugaces quimeras!
tus espacios, tus leyes,
una lágrima que, herida, sabe de destierros
y, a lo lejos, tu última palabra;
caen desde el centro de tu pecho enmudecido
sobre frutales que pronto tornaran al fruto,
sobre la tierra que se expande en barros
y que se llevará el tiempo en memorias perdidas.
Caes desde mí, desde el infinito
horizonte que me aterra,
desde la calle que me mira con ojos infelices.
Caes y así empapas mis besos
en posición de espera para siempre


José Cercas